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09/01/2006

Zapatero debería dimitir.

Las declaraciones del sr. Mena me han dejado largamente preocupado. No por lo que ha dicho en sí mismo, sino porque lo ha dicho; y tal como ya se entiende lo que me preocupa no es que se haya dicho sino que fuera todo un teniente general de esos que entran y salen del Ministerio. Nada menos que el teniente general jefe de la Fuerza Terrestre. Nada menos.

La verdad es que yo no había vivido hasta hoy la sensación de intranquilidad y desasosiego que produce que todo un señor general, alto responsable de los ejércitos, haga declaraciones de este tipo y ciertamente, no me ha gustado nada.

Desde mi experiencia tanto en lo meramente personal como en lo profesional siempre he sostenido que el mayor de los peligros en una estructura social del tipo que sea se corre cuando al frente de las responsabilidades de decisión y mando se pone a incompetentes. En el ejército, ese ejército que tristemente tan de moda está estos días, existe una máxima que dice que más vale un jefe que mande mal que uno que no mande, porque el primero entre todo lo malo siempre hará algo bien mientras que el segundo sólo propiciaría la anarquía. Curiosa reflexión. Sabias palabras. Y esto de todo lo malo de este asunto es lo peor. Pues tenemos al frente de las responsabilidades de mando a gentuza incompetente, personas cuya única preocupación es mantenerse en la poltrona del poder como sea y al precio que sea pero que no manda ni tiene autoridad moral para hacerlo. Nada más grave.

Esto es lo que pasa cuando se hace la política del talante. La política del egoísmo, del cinismo y la confrontación. Del sectarismo y de la ruindad, de la expoliación y la manipulación. Del atropello y el rodillo. De la mentira y la deslealtad. Cuando se pasa por encima de millones de personas que salen a la calle, cuando se ningunea a casi 10 millones de personas -sean del color que sean - y se quiere hacer comulgar con ruedas de molino al pueblo español para beneficio de la élite privilegiada, la raza superior de las abejas maya. Esto es lo que pasa. Esto es lo que pasa siempre, sean cuales sean los colores en juego: Que antes o después alguien se mueve de la foto y desencaja la panorámica de la forma menos grata. Así que si quieren buscar un responsable de todo esto o de cualquier cosa - ¡Dios no lo quiera! - que pudiera pasar a partir de aquí, ahí lo tienen.

Esto es grave, señores. Muy grave, pero es que todo lo que está pasando en España desde que Zapatero es llamado "Presidente" (¡un presidente español que se dice no españolista!) es muy grave.

En estos días he de pedir desde esta humilde esquina del ciberespacio al Ejército que sepa estar a la altura de las circunstancias, que una guerra no salva a nadie. Luchar por España no puede convertirse en que los españoles nos matemos entre nosotros cada equis años. A Zapatero lo echaremos de La Moncloa a no tardar ya que no dimitirá aunque sin duda debería, pero lo echaremos en las urnas. Dándole la ración de talante que solo él se merece. Así que, por favor, serenidad y sentido común. Nada de salvadores, nada de todo por la patria y nada por los patriotas, que morir bajo balas de hermanos es el mayor de los fracasos de un pueblo y la más contundente forma de dar la razón a los que sostienen que no existe una nación indivisible. ¡Qué mayor división que pegarse tiros los unos a los otros!

Sin lugar a dudas vivimos tiempos difíciles. Un rey republicano, un presidente no españolista y un militar que dice lo que debería de decir el presidente y que el rey sólo insinúa. Zapatero debería dimitir. Cargos como los del general Mena son cargos de confianza y que le traicione a uno un secretario contando intimidades puede quedar muy mal en la foto de cara a la galería, pero que un jefe del Ejército se pronuncie como lo ha hecho este tiene una gravedad muy especial y es que puede poner en riesgo la estabilidad de un país. Otras cosas también ponen en riesgo esa estabilidad, cierto; pero esta también y muy especialmente. Realmente como presidente de una nación pocos, muy pocos fracasos puede haber mayores.

*** 

El fragmento del discurso de Mena Aguado:

Una vez expuestas las realizaciones y proyectos más inmediatos quiero expresar las inquietudes y preocupaciones de cuantos formamos parte de las Fuerzas Armadas, en los momentos que estamos viviendo.

Por razón del cargo que ocupo no debo, en actos como éste, expresar mis opiniones personales.

Pero sí tengo la obligación de conocer los sentimientos, inquietudes y preocupaciones de mis subordinados y transmitirlos, como es habitual, a la máxima autoridad de mi Ejército, y hacerlos públicos, por expreso deseo de aquéllos.

En mis visitas a las Unidades durante los últimos meses, he podido constatar que las dos grandes preocupaciones de los Cuadros de Mando y Militares Profesionales de Tropa son el terrorismo y el futuro de la unidad de España. El esfuerzo principal en la lucha contra el terrorismo corresponde a los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado y al Centro Nacional de Inteligencia. Las Fuerzas Armadas están permanentemente dispuestas a colaborar en la medida que se les pida.

La preocupación por la unidad de España se ha desatado con la presentación del proyecto del «Estatuto de Cataluña».

La historia se repite. Basta leer los discursos de los Diputados Companys, Ortega y Gasset y Azaña cuando en mayo de 1932 las Cortes españolas debatieron el Estatuto de Cataluña. Curiosamente, el entonces Diputado Azaña, que fue un firme defensor del Estatuto de Cataluña cambió radicalmente su visión del Estado y su actitud cuando alcanzó la Presidencia de la República, propugnando un Estado Regional, antecedente del actual Estado de las Autonomías.

En todas mis visitas a las Unidades he aprovechado los encuentros con Cuadros de Mando y Tropa, para transmitirles un mensaje de tranquilidad, no exenta de inquietante preocupación.

Siempre he recalcado que los militares no debemos entrar en disquisiciones políticas que, lógicamente corresponden a los políticos.

Ahora bien, es nuestra obligación alertar de las graves consecuencias que podría conllevar la aprobación del Estatuto de Cataluña, en los términos en que está planteado, tanto para las Fuerzas Armadas, (como institución), como para las personas que las integran, en tres aspectos verdaderamente preocupantes para nosotros.

El primero es el concepto de nación, en el que no voy a entrar porque el artículo 2 de la Constitución Española lo expresa clara y rotundamente: «La Constitución se fundamenta en la indisoluble unidad de la Nación española, patria común e indivisible de todos los españoles, y reconoce y garantiza el derecho a la autonomía de las nacionalidades y regiones que la integran y la solidaridad entre todas ellas».

El segundo es el de la lengua. El hecho de que en una Autonomía sea exigible el conocimiento de su lengua particular es una aspiración desmesurada que obligaría en las Fuerzas Armadas a regular los destinos a esa Autonomía de la misma forma que actualmente se regulan los destinos en el extranjero. Es decir, que los destinos a Cataluña, País Vasco y Galicia estarían supeditados a la voluntariedad de los militares que quisiesen acreditar el conocimiento de la lengua que fuese exigible en cada Comunidad.

El tercero está relacionado con la justicia. Las Fuerzas Armadas están desplegadas en todo el territorio nacional. La actual independencia de los Tribunales de Justicia de las Autonomías crea graves problemas en las Fuerzas Armadas al producir sentencias dispares para hechos similares que, (sin estar incursos en el ámbito estrictamente castrense, cuyo tratamiento corresponde a la jurisdicción militar, según el artículo 117, apartado 5 de nuestra Constitución), afectan al régimen interior de las Bases, Acuartelamientos o Establecimientos militares y a las expectativas profesionales de cada uno de los componentes de las Fuerzas Armadas. Este problema se agravaría mucho más con la aparición de poderes judiciales autonómicos, independientes del Estado.

Afortunadamente, la Constitución marca una serie de límites infranqueables para cualquier Estatuto de Autonomía. De ahí mi mensaje de tranquilidad. Pero, si esos límites fuesen sobrepasados, lo cual en estos momentos afortunadamente parece impensable, sería de aplicación el articulo 8º de la Constitución: «Las Fuerzas Armadas, constituidas por el Ejército de Tierra, la Armada y el Ejército de Aire, tienen como misión garantizar la soberanía e independencia de España, defender su integridad y el ordenamiento constitucional».

No olvidemos que hemos jurado, (o prometido), guardar y hacer guardar la Constitución. Y para nosotros, los militares, todo juramento o promesa constituye una cuestión de honor.

Agradezco muy sinceramente la presencia de cuantas Autoridades, representantes de Instituciones, amigos y representantes de los medios de comunicación y amigos han querido acompañarnos en esta celebración de la Pascua Militar, en un día en el que muchos se encuentran en el tramo final de unas vacaciones o en el comienzo de un puente y casi todos estamos deseando compartir en nuestros hogares la ilusión de nuestros hijos o nietos en esta festividad de los Reyes Magos.

En esta celebración de la Pascua Militar, quiero transmitir mi más calurosa felicitación a todos los españoles que se identifican con sus Fuerzas Armadas y a cuantos actualmente forman parte de las mismas, con una especial mención a nuestros compañeros de la Guardia Civil.

Quiero también manifestar mi reconocimiento y agradecimiento a todos los que nos precedieron, y mi emocionado y doloroso recuerdo a quienes a lo largo del año 2005 dieron lo mejor que tenían, (su vida), en el cumplimiento de sus obligaciones; y de forma especial a los 17 fallecidos en el accidente de helicóptero de Afganistán el pasado mes de agosto.

Termino ya.

España puede sentirse orgullosa de tener hoy unas Fuerzas Armadas modernas, bien equipadas, capaces de colaborar en condiciones de igualdad con las de los países más desarrollados del mundo.

Se espera de nosotros que sigamos respondiendo con la profesionalidad, la dedicación, el sacrificio, la disciplina, y el amor a España que siempre hemos demostrado.

Ruego que en posición de firmes cerremos este acto con los tradicionales «vivas».

¡VIVA ESPAÑA!

¡VIVA EL REY!

¡VIVAN LAS FUERZAS ARMADAS!

Comentarios

Ya veo que no está sólo este individuo. Estos elementos subversivos que buscan el total control sobre lo que hagan o dejen de hacer. Por lo de pronto, la moto de que españa es una grande y libre no se lo cree ni dios, y de segundo que con menos individuos de este talante las cosas en el mundo irían mucho mejor.

ya se sabe. la derecha siempre quiere controlar todo. y la izquierda roba igual pero para el otro lado.

Por cierto. ¿me podría explicar, ademas de para chupar dinerito él y toda su recua, para que vale el rey que no dijo ni pio ni decidió nada para enviar las tropas a una guerra inventada que SI que nos puso en peligro a todos nosotros?

Anotado por: Y el de usted? | 09/01/2006

Desconozco de qué guerra me habla... ¿Qué guerra nos puso en peligro?

Anotado por: Casiyo | 09/01/2006

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